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lunes, 7 de febrero de 2011

Sciarretta traductor de El Capital. Un comentario.


Sciarretta traductor de El Capital. Un comentario.
Quizás la traducción del argentino Raúl Sciarretta de los cuatro primeros capítulos de El Capital sea la más desconocida de la obra magna de Karl Marx. Tremendo favor a este olvido ha jugado el propio desarrollo de Scierretta del marxismo hacia el psicoanálisis. Sin embargo, el lugar central de este olvido lo ocupa el lapidario comentario de la introducción de la edición de siglo XXI[1] a su traducción[2]. Ahí Pedro Scaron, traductor de la edición de siglo XXI[3], fulminantemente sentencia: “No nos referimos aquí a la efectuada por un equipo de traductores anónimos supervisados por Raúl Sciarretta (Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 1973) ya que la misma hasta ahora sólo se ha publicado un volumen que comprende los capítulos I-IV, precedidos de una introducción teórica de Louis Althusser en la que se recomienda “dejar deliberadamente de lado en una primera lectura”, los capítulos I-III. Hemos seguido el consejo” (XXVIII y XXIX) [4].
Entiendo que esta desacreditación de la traducción de Sciarretta es totalmente injustificada. No solamente es una traducción fluida, con expresiones creativas, sino que también Sciarretta hace, de El Capital, una lectura claramente legible de un texto de por sí complejo. Su límite —entiendo— no es su althusserianismo mal citado, sino su exceso de creatividad. Consideremos este comentario más en detalle.
Sciarretta no era un advenedizo en el oficio de traductor. Fue alguien bien reconocido, de larga trayectoria intelectual y formador de innumerable cantidad de intelectuales en grupos de estudio en la Argentina. Hasta el día de hoy, pasados muchos años de su muerte, quienes se han formado con él siguen reconociéndolo como su maestro. Su traducción refleja esa experiencia. Un ejemplo de claridad es este:
“el carácter místico de la mercancía no proviene pues, de su valor de uso, como tampoco proviene de las determinaciones de valor. En primer lugar, por diferentes que sean los trabajos útiles o las actividades productivas, es una verdad (wahrheit) fisiológica que son funciones del organismo humano, y que cada una de estas funciones, sea cual fuere su contenido y su forma, son esencialmente gasto de cerebro, nervios, órganos sensoriales, etc. humanos. (pág. 115)”
Para la edición de Siglo XXI lo que es una verdad fisiológica es:
“constituye una verdad, desde el punto de vista fisiológico” (pág. 21).
Lo que es verdad, tal como Sciarretta lo traduce, para Scaron es simple punto de vista. Cabría preguntarse cuales serían los otros puntos de vista que no están señalados por Marx.Otro ejemplo relevante de esta capacidad es el siguiente:
“hasta qué punto el fetichismo adherido al mundo de las mercancías, o sea la apariencia objetiva de las determinaciones sociales del trabajo logran engañar a gran parte de los economistas, lo demuestra entre otras cosas, la tediosa y necia querella acerca del papel de la naturaleza en la formación del valor de cambio (pág. 127).

Sciarretta lo pone con las letras: el fetichismo “engaña” a los economistas. Así efectivamente lo nombra Marx (getauscht wird, 4ª Edición alemana pág. 49). Lo que para Siglo XXI es "encandila", por tanto nubla la vista, para Sciarretta es directamente un engaño. Esto me llevo a reflexionar si es un problema de conciencia del economista, o si él mismo se deja engañar. Marx parecería estar diciendo que es engañado y, por tanto, su conciencia interpreta de una forma que la relación social le impone. La pregunta que quedaría pendiente es ¿podría ver otra cosa? La traducción de Sciarretta ayuda a pensar estos problemas aparentes.
Pero Sciarretta comete algunos excesos. Al igual que Marx deja en castellano todas las expresiones en otros idiomas que no esten en el original alemán. Esto hace a veces incomprensible algunos párrafos. Algunos ejemplos: “París bien vaut une mes” (pág. 90), “toto coelo (pág. 118)”, entre otras. En un caso particular deja abiertamente la palabra en alemán sin traducirla, pero no haciendo ninguna aclaración al respecto:

“Todas sus beschafenheiten sensibles quedan canceladas”. (pág. 70)

¿Porque no traduce del alemán sin ninguna aclaración editorial? Una hipótesis es que expresa mejor el carácter de calidad que llamarlo "propiedad" como Siglo XXI, aunque sería un matiz —quizás— no del todo relevante. Además Sciarretta comete un error. Como substantivo debería ir en mayúscula como esta en el idioma original, si así quería plasmarlo.
Un ejemplo más de limpieza en su redacción:

“precisamente porque son relaciones de dependencia personal las que constituyen el fundamento social dado, los trabajos y los productos no necesitan adoptar una forma fantástica distinta de su realidad (pág. 123).

En la generalidad de los casos mi opinión es que, lo que en Siglo XXI aparece enrevesado, Sciarretta lo hace más sencillo y de fácil lectura.
Sin embargo en algunos casos se aferra demasiado a ciertos términos. El ejemplo significativo es el uso excesivo de cosificarse, confundiendo Gallerte/Gelatina con cristalización y cosificación. Por ejemplo:

“Consideremos pues el residuo de los productos del trabajo. Nada queda de ellos fuera de una misma objetividad fantasmal, un simple coaguló de trabajo humano carente de diferencia, es decir, empleo de fuerza humana de trabajo sin atender para nada a la forma en que es fuerza se emplee. Estas cosas ponen solo de manifiesto que en su producción se ha insumiso fuerza humana de trabajo, que se ha acumulado fuerza humana de trabajo. Como cristales [Gallerte] de esta sustancia social común a ellas, las mercancías son valores, valores-mercancía.” (pág. 71)
“En la expresión del valor del lienzo, la utilidad del trabajo del sastre no consiste en que haga hábitos y consecuentemente al monje, sino en que hace un cuerpo al que basta verlo para saber que es un valor, por lo tanto un coaguló [Gallerte] de trabajo que en nada se diferencia del trabajo objetivado en el valor del lienzo (pág. 97)”

Roces, en la edición de Fondo de Cultura Económica, también confunde en varias oportunidades llamando cristalización a lo que Marx explícitamente llama gelatina. La diferencia sustancial es que una esta inmóvil y la otra tiene propiedades más amorfas, en movimiento, aunque ambas tienen sustancialidad material clara.
Un grave problema que tiene esta traducción es la edición. Notas al final del libro, sin notas y aclaraciones del traductor, y sin mención alguna a qué original corresponde la traducción, hace la lectura más dificultosa. Esta edición de los primeros cuatro capítulos de El Capital, no hace mención alguna a cuál fue el original que se utilizó. No sabemos al leer el texto, si la traducción fue realizada de que edición, ¿la edición francesa?, ¿la segunda edición de El Capital, o a la cuarta edición alemana? Tampoco se hace ninguna mención a si se cotejó con otras traducciones anteriores, y si esta traducción se encara por ciertas debilidades en los textos anteriores que esta traducción pretendería superar. En fin, no existe ninguna referencia, ni siquiera mínima respecto de la condiciones de la traducción. Tal es el vació de referencias, que parece haber sido solamente supervisada por Sciarretta, no existiendo mención alguna a quienes más conformaron el equipo de traducción. Esta falta de referencias de un texto clave de la historia del pensamiento, genera una falla fundamental para su evaluación, más teniendo en cuenta la existencia previa de ocho traducciones. Esta falta de criterios de edición en la traducción de El Capital, contrasta con el cuidado detalle de referencias en las citas correspondientes al texto de Althusser “Palabras a los lectores del libro I de El Capital”. Las citas de Althusser contienen las referencias de bibliografía sugerida por el autor al que se incorporó un detalle exhaustivo de las diversas ediciones castellanas existentes de los libros sugeridos. Este trabajo se opone claramente con las citas de El Capital que solo se mencionan las del original de Karl Marx. Dificultad aún mayor presentan las citas al final del texto, lo que obstaculiza la lectura más aún en el caso de El Capital donde Marx suele realizar citas relevantes para el contenido y, en algunos casos, de cierta extensión.
Realice un primer análisis parcial para evaluar en qué versión de El Capital basó Sciarretta su traducción. Los párrafos analizados sugieren que el original correspondería a la cuarta edición alemana. Descarte primero la versión francesa, ya que es sabido el conocimiento profundo de esa lengua que Sciarretta tenía. La elección de dos párrafos, a modo de muestra sustentan estas conclusiones parciales.

“Una mercancía dada, un quarter de trigo por ejemplo se cambia en diferentes proporciones por otras mercancías, v gr: por x betún, por y seda, por z oro, etc. El trigo tiene múltiples valores de cambio. Pero con x betún, y seda, z oro, etc. tiene que ser valores de cambio permutables los unos por los otros, o iguales entre sí. De donde sigue: en primer lugar, que los diversos valores de cambio de una misma mercancía expresan todos ellos algo igual; segundo, que el valor de cambio solo puede ser, en general, el modo de expresión de un contenido diferenciable de él, su “forma de manifestación”. (pág. 69).
En principio este párrafo nos señala que seguramente la traducción no corresponde a la segunda edición alemana. Las diferencias en este párrafo entre la cuarta edición y la segunda edición alemana son significativas. La traducción de Scaron muestra con claridad una en el cuerpo del texto y nueva edición en nota. La diferencia esencial está entre la segunda edición que plantea “que su “valor de cambio de mantiene inalterado”, y la cuarta edición “el trigo tiene múltiples valores de cambio[5].
También este párrafo nos sirve para descartar que el original se trataría de la edición francesa.
“Una mercancía determinada, un quarter de trigo, por ejemplo se cambia en las proporciones más diversas por otros artículos. Pero su valor de cambio permanece inmutable, sea cual fuere la manera en que se lo exprese, en x betún, y seda z oro, etc. Por consiguiente debe tener un contenido distinto de esas diferentes expresiones.” (Traducción Floreal Mazía, pág. 56)
“Une merchandise particulière, un quarteron de froment, par exemple, s´échange dans les proportions les plus diverses avec dáutres articles. Cependat sa valeur d´échange reste immuable, de quelque maniére quón léxprime, en x cirage, y soie. z or, et ainsi de suite. Elle doit donc avoir un contn distinct de ces expressions diverses”. (MEGA II/7, pág. 21, Le Capital, J. Roy, pág. 14)
La edición francesa es una versión pequeñamente modificada de la segunda alemana, como puede verse arriba. Los cambios tomados por Engels incorporados a la cuarta edición alemana, corresponden a notas al margen y párrafos aparte respecto de una relectura de Marx de la traducción francesa.
Por último volvamos al comentario de la edición de Siglo XXI sobre la supuesta sugerencia de Althusser. Scaron afirma que Althusser sugiere “descartar” la lectura de los tres primeros capítulos. Pero si se ponen en conjunto las series de recomendaciones dadas por por el filósofo francés, solo sugiere leer en profundidad la sección primera una vez leídas “varias veces” las otras secciones, y encarar, ahí, una lectura profunda de la primera sección. Al contrario de lo afirmado por Siglo XXI, cuando parecería decir que no se lea la sección primera, lo que termina remarcando es su dificultad y la mayor intensidad de lectura que hay que dedicarle para su real apropiación por parte del lector.

Dejar deliberadamente de lado, en una primera lectura, la sección I (la mercancía y la moneda).” (Introducción de Althusser en la traducción de Sciarretta, pág. 25)
“Doy pues el siguiente consejo: poner PROVISORIAMENTE entre paréntesis toda la sección I, y comenzar la lectura por la sección II: la transformación del dinero en capital.” (Introducción de Althusser en la traducción de Sciarretta, pág. 17 y 18).
Mi opinión es que es válida la objeción de Scaron sobre la imposibilidad de dejar provisoriamente la sección primera para entender el desarrollo posterior de la obra. Este saltear, propuesto por Althusser, cercena el propio método de exposición desplegado por Marx, mutilando su capacidad explicativa. Sin embargo, la afirmación de Althusser en ningún momento dice no leerla. Todo lo contrario. Sugiere su reposo momentáneo. Este comentario —entiendo— debe ser tomado como una simple estrategia de lectura que de ninguna manera habilita para descartar de plano la traducción de Sciarretta. Sí, queda en evidencia en esta edición de Corregidor, que su traducción tiene el sentido de impulsar fuertemente toda la interpretación de Althusser respecto del libro de Marx más allá de esta simple recomendación de forma de lectura. La propia cantidad y proporción de hojas que el libro guarda entre la introducción del filósofo francés, y los cuatro primeros capítulos, nos pone delante de la diferencia de cualidad. Aparentemente, no importarían tanto los capítulos de Marx, como si la lectura que de ella hace Althusser[6]. Este criterio está reflejado en los problemas de la edición señalados arriba.
Más allá de estas críticas, la fluidez señalada y el profundo conocimiento de nuestra lengua castellana, hacen que la lectura de El Capital de Karl Marx según Sciarretta siga valiendo la pena.

Diego Cano

Referencias:





[1] Según mi relevamiento, la traducción del equipo de Pedro Scaron para siglo XXI es la decima (10) traducción al castellano del tomo 1 de El Capital, siendo la de Raúl Sciarretta la novena (9). Las anteriores fueron: 1) Primera traducción incompleta de la edición francesa de Joseph Roy por Pablo Correa y Zafrilla aparecida en 1886 en el diario La República de España. 2) Segunda traducción de Juan B. Justo a partir de la cuarta edición alemana que aparece en España entre 1897 y 1898. En 1918 aparece la segunda edición argentina, la cual contiene una revisión y corrección de la española según menciona Justo. 3) Tercera traducción del tomo uno (1), y primera traducción completa de los tres tomos por Manuel Pedroso de 1931. 4) Cuarta traducción a cargo de Wenceslao Roces primero para editorial CENIT de 1934-1935 del primer tomo. La traducción de Wenceslao Roces completa de los tres tomos aparece recién en 1946 en su exilio en México ahora para el Fondo de Cultura Económica (FCE). 5) Quinta traducción solo correspondiente a los tomos dos (2) y tres (3) de El Capital de la Biblioteca Nueva de Buenos Aires de Juan E. Hausner de 1946. 6) Sexta traducción como una obra colectiva de traducción por parte de la Editorial Cartago de la edición francesa realizada en el año 1956. 7) Séptima traducción de los tres tomos por parte de un grupo para la editorial EDAF de España de 1972. Los traductores mencionados son Juan Miguel Figueroa, Rodrigo Peñaloza, Miguel Angels Muñoz Moya, Aníbal Froufe, Antonio Saa, Mauro Fernández Dios, Francisco Cespo Méndez y Francisco Álvarez Velasco. 8) Octava traducción de Floreal Mazía de Editorial Cartago 1973. Esta traducción fue realizada a partir de la edición francesa de J. Roy.
[2] También debo mencionar que su pequeña tirada, de solo cinco mil ejemplares, ha jugado un papel en la poca difusión.
[3] Otra clave en este olvido es la proximidad con la edición de Siglo XXI de mayor difusión. Definitivamente la traducción de Siglo XXI tiene presencia y difusión significativas en el mundo rioplatense. Entiendo que en otros lugares de América Latina, la traducción de Wenceslao Roces, de Fondo de Cultura Económica, sigue siendo la que mayormente circula como lectura de El Capital.
[4] Advertencia del traductor, El Capital. Siglo XXI. Traductor Pedro Scaron, Nota 24, págs. XXVIII y XXIX, Ed. 1975.
[5] Néstor Pablo Lavergne plantea una discusión respecto del contenido significativamente diferente entre ambas versiones.
[6] Según los testimonios existentes respecto del desarrollo de intelectual del propio Raúl Sciarretta, de parte fundamentalmente de participantes de sus innumerables cursos que dio toda su vida, este periodo de comienzos de los setenta, se enmarcan en una clara revaloración de la posición althusseriana en el marxismo. Esta valorización del trabajo de Althusser, la cual se ve reflejada en la dedicación de sus cursos, y seguramente sean la necesidad última de encarar esta traducción aquí comentada.

miércoles, 26 de enero de 2011

Marx y Lasalle: Una carta expresiva de sus diferencias teórico-políticas


Marx y Lasalle: Una carta expresiva de sus diferencias teórico-políticas

Las idas y vueltas de la relación personal entre Ferdinand Lasalle y Karl Marx son expresivas de muchas discusiones políticas. Acá simplemente presento una traducción de una carta entre Marx y Engels cuyo eje es un texto de Lasalle sobre Heráclito.

Me parece interesante resaltar dos puntos. Primero, como Marx resuelve y critica lo que la Lasalle denomina “unidad abstracta” del valor en el dinero. Lo que para Marx es una cuestión "empírica", Lasalle lo expresa como ley. No se trataría —según entiendo— de un problema teórico de unidad entre cosas separadas afirmadas y puestas en relación teórica por Lasalle. Es una cuestión práctica, concreta, resolver como es esa unidad, bajo qué forma particular se da, y no con una respuesta puramente formal de una supuesta “unidad abstracta” de la realidad.

Segundo punto, resaltar el hecho que Marx presenta sus propios argumentos como una superación, como un desarrollo que contiene la crítica conceptual de toda teoría anterior. Dice: “aunque si estoy equivocado, lo está también todo la historia de la teoría monetaria”. Así planteado, la teoría monetaria no es algo que se deba pasar por alto abstractamente, la verdadera crítica estaría planteada por Marx mismo, al superar esa teoría en un contenido que dé respuestas a problemas eludidos. Lasalle —según entiendo estaría diciendo Marx— esquivaría la respuesta de la unidad de valor y el dinero con el salto formal de la supuesta “unidad abstracta”, sin contener las posibles respuestas que la teoría monetaria habría dado en el pasado, incluyendo a Ricardo mismo.

Carta de Marx a Engels del 25 de febrero de 1859[1]

Estimado Engels,

Te estoy escribiendo nuevamente porque el tiempo apremia. Estoy moralmente convencido, teniendo en cuenta lo que le he escrito a Lassalle, de que Duncker aceptará el panfleto. Es cierto que el pequeño judío Braun no me ha escrito desde la llegada de mi manuscrito [Contribución a la crítica de la economía política] y eso fue hace cuatro semanas. Por un lado, él estuvo ocupado con la publicación de su propio inmortal e “incendiario” escrito (sin embargo, el pequeño judío, incluso su Heraclitus aunque escrito de manera atroz, es mejor que cualquier cosa de la que los demócratas puedan estar orgullosos), y luego tendrá que realizar la corrección final de mis garabatos.Por otro lado, podrá encontrarse un poco sorprendido por el terrible golpe en la cabeza que recibió indirectamente por mi análisis del dinero. Ya que su Heraclitus contiene la siguiente nota que citaré debajo palabra por palabra a pesar de ser extremadamente larga (sin embargo, deberás leerla):

“Si remarcamos anteriormente que en dicho fragmento Heraclitus especificó la verdadera naturaleza y función del dinero en la economía político” (Heraclitus de hecho dice: “todas las cosas se intercambian por fuego y el fuego por todas las cosas, así como las mercancías se intercambian por oro y el oro por mercancías [original en griego]”, ‘esto, casi no es necesario resaltarlo, no hace de él un economista político y, desde luego, está lejos de nuestra intención sugerir que ha podido comprender ninguna de las implicaciones más amplias del fragmento. Pero ya que esta ciencia no existía ni pudo haber existido en ese momento y por lo tanto no pertenecía al pensamiento de Heraclitus, es correcto decir que, precisamente porque nunca se maneja por categorías reflejo pero sólo por conceptos especulativos, Heraclitus, en ese fragmento, pudo discernir la naturaleza del dinero en toda su profundidad y más acertadamente que muchos economistas modernos. Y puede no ser tan intrascendental o irrelevante como puede parecer al principio notar que aquello que es producto de ese pensamiento da lugar automáticamente a descubrimientos modernos en esa área” (Nota bene. L[assalle] no tiene idea de dichos descubrimientos.)

“Cuando Heraclitus sugiere que el dinero es un medio de intercambio es la antítesis de todos los productos reales de intercambio y debe su existencia real sólo a eso" (subrayo lo que L[assalle] ha subrayado), "esto no significa que el dinero como tal sea un producto investido con valor material por sí mismo, una mercancía entre otras mercancías [Ware neben andern Waren], como la escuela de Say" (una ilusión [delusion] del continente que cree que existe algo como la escuela de Say) “continúa percibiendo moneda hasta el día de hoy; no es más que el representante ideal de los productos reales circulantes, un símbolo de valor para estos últimos, que simplemente los representa. Y esto es sólo en parte una conclusión extraída del fragmento, en parte sólo el concepto plasmado en él por el mismo Heraclitus.

“Pero si todo el dinero es meramente la unidad ideal o la expresión de valor de todos los productos reales circulantes y debe su existencia real solamente a estos, que son todos y al mismo tiempo su propia antítesis, surge de la misma consecuencia” (¡hermoso estilo! Surge de "la misma consecuencia") "de este concepto que la suma de valores de un país o su riqueza puede ser incrementada sólo por un incremento en los productos reales, pero nunca por un incremento de dinero ya que el dinero, por supuesto, lejos de ser siquiera un factor de riqueza y valor" (ahora tenemos riqueza y valor; antes era suma de valores y riqueza), “nunca expresa, como unidad abstracta, más que el valor que se encuentra en los productos” (y un hermoso distrito también), “y es real solamente allí. Allí el error del balance del sistema de cambio.” (Esto es digno de Ruge.) “Se concluye además que Todo dinero es siempre igual en valor a todos los productos circulantes, ya que meramente se reduce esto último a una unidad ideal de valor, por lo tanto sólo expresa su valor; dado esto, por un incremento o caída en la cantidad de dinero disponible, el valor de la suma total del dinero nunca se verá afectada y permanecerá siempre igual sólo a la cantidad de productos circulantes; estrictamente hablando, nunca es posible hablar del valor de todo el dinero comparado con el valor de todos los productos circulantes, porque tal comparación supone que el valor del dinero y el valor de los productos sondos valores en sí mismos, cuando existe en realidad sólo uno, que se manifiesta en forma concreta como producto material, y se expresa como unidad abstracta de valor en el dinero; o bien, el valor en sí mismo no es nada más que una unidad extraída de las cosas reales, en las cuales no existe como tal, y encuentra su expresión especial en el dinero; entonces, no sólo el valor de todo el dinero permanece igual al valor de todos los productos pero, hablando apropiadamente, todo el dinero es solamente el valor de todos los productos circulantes.” (Este doble resaltar es del autor) “Entonces se concluye que, con un incremento en la cantidad de moneda, ya que el valor total permanece igual, el de cada moneda individual sólo puede caer, tal como subirá nuevamente con la caída en la cantidad de moneda. Se sigue también que, ya que el dinero es meramente una abstracción teórica irreal de valor y representa laantítesis de productos reales y materiales, el dinero como tal no necesita tener una realidad intrínseca, es decir no necesita consistir en ningún material realmente valioso, pero puede ser igualmente papel moneda, y es precisamente entonces que se corresponde de forma más cercana a su concepto. Todas estas y muchas conclusiones más, que recién se han sacado, y por caminos completamente diferentes, desde los estudios de Ricardo y que no han aceptado aceptación universal, surgen de la simple consecuencia de ese concepto especulativo discernido por Heraclitus.”

Yo, por supuesto, no le prestó la mínima atención a esta sabiduría de Talmud pero critico ampliamente a Ricardo por su teoría del dinero que, de paso, no se originó con él sino con Hume y Montesquieu. Lassalle puede sentir esto como un insulto personal. No hubo intención de herirlo, ya que en mi artículo anti-Proudhon [Miseria de la filosofía] yo mismo adopté la teoría de Ricardo. Pero yo recibí una perfectamente ridícula carta del pequeño judío Braun en la que decía que tenía "en aprecio la publicación temprana de mi manuscrito, aunque él mismo estaba escribiendo un trabajo importante sobre economía política al cual le había destinado dos años”. Pero que si llegaba a “privarlo de demasiado de lo nuevo, el abandonaría todo emprendimiento”. Bueno, respondí a esto que no había peligro de rivalidad ya que esta “nueva” ciencia podía contenernos a él, a mí y a docenas de personas más. Mi disquisición sobre el dinero le mostrará ahora, o que no sé nada sobre el asunto – aunque si estoy equivocado, lo está también todo la historia de la teoría monetaria - o bien que él es un idiota, ya que, con unas pocas expresiones abstractas tales como “unidad abstracta”, pretende formular la ley sobre cuestiones empíricas las que, si uno desea hablar largo y tendido sobre ellas, demandan estudio y estudio prolongado. Por esta razón puede él, en los lugares más recónditos de su corazón, poseer cierto resentimiento contra mí ahora mismo. Pero - y es aquí hacia donde me estaba dirigiendo – primero, Lassalle posee grandes partes "en la causa" y, segundo, es demasiado "Ephraim Artful” como para no quedarse coûte que coûte con nosotros que es aún más necesario para él por su pelea con la gente de Düsseldorf. Es más, el vivir en Berlín ha hecho que él se dé cuenta, un muchacho tan enérgico como él, de que el partido burgués no tiene ningún tipo de perspectiva.

Entonces con un manejo inteligente él será nuestro, en cuerpo y alma, no importa cuánto predique travesuras “inflamatorias” o haga pagar a Heraclitus por ser el más sucinto de los filósofos dándole el más prolijo de los comentarios. Por esta misma razón estoy seguro de que en cas de besoin él forzará a Duncker a llevar su panfleto. De paso agrego que he encuadrado mi carta de forma tal que él pueda mostrársela de forma completa a Duncker En realidad, fue escrita más para Duncker que para Lassalle, aunque estoy seguro que a pesar de todo su arte Ephraim no notará este hecho.

Por lo tanto considero cierto que Duncker llevará el panfleto, por esto usted debe ponerse a trabajar de inmediato, ya que esto es como un artículo de periódico. No hay tiempo que perder. Es por esta misma razón – impacto inmediato – que creo no debería usted excederse de las 4 o 5 hojas (de ser tantas necesarias). Puede entonces considerarse absuelto completamente del trabajo en el Tribune (a menos que un hecho marcial robe su marcha en el panfleto, cosa bastante improbable) hasta que haya concluido el asunto. La cosa más sensata a hacer es clamar enfermedad repentina y quedarse alejado de la oficina, a fin de escribir el asunto de una vez.

Amicus Engels Senior, amicus Ermen (Gotofredus!), sed magis amicum [Engels Senior es querido por mí, Ermen (Gottfried) es querido por mí, pero el conocimiento es aún más querido].

[Oh, es terrible ser sabio cuando no trae ninguna recompensa al hombre sabio]

Como tu padre solía decirte, como Tiresias lo hizo con Edipo Rey, a quien, sin embargo, usted puede responderle que él

[En usura tiene ojos precisos, pero es ciego en relación a la verdad]

Salut,

“Suyo, K.M.”.

Bibliografía de referencia:

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Berstein, Eduard, “Ferdinand Lasalle”. Publicado primero como introducción en “Ferdinand Lassalles Gesammelte Reden und Schriften”, vol.1, Berlín 1893. Versión según Swan Sonnenschein, London 1893, traducida por Eleanor Marx-Aveling.1893. En http://www.marxists.org/reference/archive/bernstein/works/1893/lassalle/index.htm. Acceso Julio 2007.

Gonzalez Varela, Nicolás “La inactualidad de Marx. 1818-1848-1998. Informe de situación”. En Revista Cudernos del Sur, número 28, Mayo de 1999.

Gonzalez Varela, Nicolás “Marx, del Soho a Bloomsbury” en http://fliegecojonera.blogspot.com/2006/07/marx-del-soho-bloomsbury.html Acceso en Julio de 2007.

Grenville, J. A. S. La Europa remodelada, 1848-1878. Siglo XXI, sexta edición 1991. España.

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[1] Traducción propia del inglés de las MECW, Vol. 40, pág. 393. Revisión general de Marx, Karl, Engels, Friedrich, “Briefwechsel” op. cit, pág. 453.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Los conspiradores según Marx

ll
Les Conspirateurs, par A. Chenu. Karl Marx
Neue Rheinische Zeitung Politisch-ökonomische Revue No. 4, April, 1850. Traducción del inglés de: http://www.marxists.org/archive/marx/works/1850/03/chenu.htm

Diego Cano

La similitud extrema en la forma que toman los grupos que operan en la clandestinidad en la descripción de Marx merece ser estudiada en profundidad. Marx destaca ciertas formas de personalidad, de actitudes cotidianas y del origen social de los conspiradores de la revolución de 1848, que en el análisis, entrevistas, y documentos existentes, guardan una similitud sorprendente con los militantes revolucionarios vinculados a la lucha armada que operaron en la clandestinidad en la Argentina de los ´60 y ´70 (la referencia fue tomada de Ridenti, 139, 2007).
Acá la traducción de los párrafos más relevantes de un texto que merece ser leído con atención.
“Con el desarrollo de la conspiración de proletariado surgió la necesidad de una división del trabajo; los miembros fueron divididos en conspiradores ocasionales, conspirateurs d'occcasion, p. ej. los trabajadores que se contrataron en la conspiración junto a su otro empleo, simplemente asistiendo reuniones y sosteniéndose en la preparación de aparecer en el lugar de asamblea en el mando de los líderes, y los conspiradores profesionales que dedicaron su energía entera a la conspiración y tenían su vida de ello. Ellos formaron el estrato intermedio entre los trabajadores y los líderes, y con frecuencia aún se infiltraron en éste.
La situación social de esta clase determina su carácter entero desde principio mismo. La conspiración de proletariado naturalmente se los permite sólo por el medio limitado e incierto de su subsistencia. Por lo tanto constantemente les obligan a bajar a la conspiración. Un número de ellos también entran en el conflicto directo con la sociedad civil como tal, y aparecen antes los tribunales de policía con un grado mayor o menor de dignidad. Su sustento precario, dependiente en casos individuales más sobre la posibilidad que sobre su actividad, sus vidas irregulares cuyos puertos de escala sólo fijos son las tabernas del marchands de vin - los sitios de cita de los conspiradores - su conocido inevitable con toda clases de personas dudosas, los coloca en aquella categoría social que en París saben como la boheme. Estos bohemios democráticos de origen de proletario - allí son también los bohemios democráticos de origen burgués, holgazanes democráticos y piliers d'estaminet - son por lo tanto trabajadores que han dejado su trabajo y tienen como una consecuencia las características como si hubieran surgido del lumpenproletariado, y traen todos los hábitos disolutos de aquella clase con ellos en su nuevo modo de vivir. Uno puede entender como en estas circunstancias la justicia lo encuentra implicado en prácticamente cada prueba de conspiración. El modo de vivir entero de estos conspiradores profesionales tiene un carácter el más decididamente bohemio. Reclutando a sargentos para la conspiración, ellos van de marchand de vin a marchand de vin, sintiendo el pulso de los trabajadores, buscando a sus hombres, engatusándolos en la conspiración y poniendo tesoro de la sociedad o sus nuevos amigos al pie la cuenta para los litros inevitablemente consumidos en el proceso. De verdad esto es realmente el marchand de vin [vendedores de vino] que proporciona la base de sus cabezas. Es con él que el conspirador gasta la mayor parte de su tiempo; aquí él tiene su cita con sus colegas, con los miembros de su sección y con reclutas anticipados; aquí, finalmente, tiene las reuniones secretas de secciones (grupos) y líderes de sección ocurren. El conspirador, sumamente optimista en el carácter de todos modos, como todos los proletarios Parisinos, pronto se desarrolla en un absoluto bambocheur en esta atmósfera de taberna continua.
El conspirador siniestro, que en la sesión secreta expone una autodisciplina espartana, de repente se deshiela y es transformado en una taberna regular quien cada uno sabe y quien realmente entiende como disfrutar de su vino y mujeres. Esta convivencia es intensificada por los peligros constantes, el conspirador es expuesto; en cualquier momento pueden llamarle a las barricadas, donde él puede ser matado; en todo momento el juego de policía hace caer en la trampa para él que puede entregarlo a la prisión o aún a las cocinas de a bordo. Tales peligros constituyen la verdadera especie de su comercio; mayor la inseguridad, más del conspirador se apresura para agarrar los placeres del momento. Al mismo tiempo la familiaridad con el peligro lo hace completamente indiferente a la vida y la libertad.
Él está tan en casa en la prisión como en la tienda de vino. Él está listo para la llamada a la acción cualquier día. La imprudencia desesperada que es expuesta en cada insurrección en París es presentada con precisión por estos conspiradores veteranos profesionales, el hommes de golpes de principales. Ellos son estos que lanzan y mandan las primeras barricadas, que organizan la resistencia, conducen el saqueo de tiendas de armas y el asimiento de armas y las municiones de casas, y en medio del levantamiento realizan aquellas incursiones atrevidas que tan a menudo el tiro el partido de gobierno en la confusión. En una palabra, ellos son los oficiales de la insurrección.
Esto necesita ser añadido, estos conspiradores no se limitan a la organización general del proletariado revolucionario. Esto es con precisión su negocio para esperar el proceso de desarrollo revolucionario, traerlo artificialmente al punto de crisis, lanzar una revolución sobre la espuela del momento, sin las condiciones para una revolución. Para ellos la única condición para la revolución es la preparación adecuada de su conspiración. Ellos son los alquimistas de la revolución y son caracterizados por exactamente el mismo pensamiento caótico y obsesiones ignorantes como los alquimistas de viejos. Ellos saltan en las invenciones que, como se supone, trabajan en milagros revolucionarios: bombas incendiarias, los dispositivos destructivos de efecto mágico, rebeliones que esperan ser aún más milagrosos y asombrosos en efecto como su base son menos racionales.
La característica principal del modo de vivir de los conspiradores es su batalla con la policía, a quien ellos tienen con precisión la misma relación que ladrones y prostitutas. La policía tolera la conspiración, y no tal como un mal necesario: ellos los toleran como los centros que ellos pueden guardar en la observación fácil y donde los elementos revolucionarios más violentos en la sociedad se encuentran, como las forjas de rebelión, que en Francia se ha hecho un instrumento de gobierno bastante como es necesario como la policía ellos mismos, y finalmente como un lugar de reclutar para su propio mouchards [soplón] político.
Tal como los colectores-granuja más útiles, el Vidocqs y sus camaradas, son tomados de la clase de bribones mayores y menores, ladrones, escrocs y fraudulentas quiebras, y a menudo vuelven a su viejo comercio, y con la misma precisión los policías más humildes son reclutados entre los conspiradores profesionales. Los conspiradores son constantemente en su relación con la policía, ellos entran en el conflicto con ellos todo el tiempo; ellos cazan el mouchards, tal como el mouchards los caza. El espionaje es una de sus ocupaciones principales. En nada es asombroso, por lo tanto, que el paso sea corto de ser un conspirador a ser a un espía pagado de policía, con frecuencia es un hecho facilitado por la pobreza y la prisión, por amenazas y promesas.
De ahí la sospecha ilimitada dentro de la conspiración, que completamente ciega a sus miembros y los hace ver mouchards [soplones] en su gente mejor y su gente más de confianza en verdadero mouchards. Esto al que estos espías reclutados entre los conspiradores sobre todo permiten ellos mismo para hacerse complicados con la policía en la creencia honesta que ellos serán capaces de burlarlos, que ellos tiene éxito en el juego de un doble papel un ratito, hasta que ellos sucumban cada vez más a las consecuencias de su primer paso, y que la policía realmente a menudo es burlada por ellos, es evidente. Si, a propósito, tal conspirador sucumbe a las trampas de la policía depende completamente de la coincidencia de circunstancias y más bien sobre un cuantitativo que una diferencia cualitativa en la fuerza de carácter."