miércoles, 21 de septiembre de 2011

Contradicción, enajenación y conciencia individual. Comentarios a la lectura del Hegel de la Fenomenología según Lukács


Nunca mejor usada como hoy, la frase citada por Marx respecto de Hegel el cual era tratado “como un perro muerto”. La lectura, discusión, y desarrollo de las obras de Hegel son marginales en la discusión intelectual en general. El rescate y revaloración de la obra de György Lukács (en adelante: GL) aporta luz sobre este asunto. Su planteo se preocupa por encontrar respuestas en los desarrollos de Hegel. Su libro El joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista, hace eje en una lectura que intenta ser crítica de los avances que el filósofo alemán de principios del siglo diecinueve intenta sortear. En particular en este trabajo se focalizará sobre la lectura particular que hace Lukács de la Fenomenología del Espíritu, y a partir de ahí de su postura frente al desarrollo de Hegel en general. Se trabaja de manera exclusiva este texto sobre el Joven Hegel contraponiendo externamente la interpretación propia de lo que está presente en Hegel con lo que Lukács entendemos interpreta del mismo texto. GL es un autor muy prolífico que es conocida que ha revisado críticamente de manera profunda sus trabajos anteriores, por eso el énfasis solo se circunscriben a este texto.

Habitualmente, por un lado, se señala como crítica del planteo teórico de Lukács su idealismo, y por otro lado —en una versión más simple— se afirma que el solo hecho de hablar de Hegel, Lukács hace una apropiación “correcta” del despliegue de la dialéctica, se convierte en tipo particular de hegeliano.

Por el contrario, se entiende que esta lectura particular del filósofo alemán realizada por Lukács encierra, por su misma forma, el problema de la acción política como una abstracta acción producto de la conciencia individual —y de la voluntad que emana de ella—, quedando así prisionero de los propios argumentos que él afirma quererenfrentarse. Se intentara mostrar que este afirmarse individual como surgiendo de los distintos momentos que la conciencia va tomando en su propio desarrollo, no es más que una lectura unilateral de La Fenomenología del Espíritu que lejos esta de lo que la exposición misma de Hegel pretende poner de relieve. El afirmarse de su devenir particular de la conciencia individual , del conocimiento, de la ciencia, como algo separado del propio devenir de la sustancia, del espíritu mismo en su propio movimiento, es un afirmarse que al separarse así de ella, se lo puede denominar abstracto, por fuera de su ser. Esta conciencia —Hegel remarca permanentemente— es un momento necesario en su despliegue de la plena expresión de la interioridad del sujeto individual que debe esta interioridad a la sustancia misma que es el sujeto que pone en movimiento la cosa. Por tanto, esa sustancia, ese Espíritu, pone en movimiento, le da sentido a la conciencia individual. Ese reconocerse individual en su necesidad que no está en ella, no es un simple avanzar del conocimiento, es un avanzar que se reconoce expresión de las potencias del sujeto que él expresa. Ahí está el extrañamiento pleno en la conciencia sensible que se fija en la inmediatez y por tanto es solo el primer paso de ese recuperar lo extrañado, lo alienado del colocarse fuera, con la diferencia de ser uno, algo diferente, particular de ese sujeto que él expresa. Pero esa conciencia no se queda ahí. No tiene enfrente el próximo paso del desarrollo como afirmado simplemente exterior. Es su propia condición de expresión del Espíritu que encierra en sí mismo realizarse en la siguiente forma que tiene en potencia. No es algo y otro, como aparece en las formas en que Lukács parece entender la dialéctica, como “la conexión”[1] entre cosas separadas puestas en relación porque él las afirma[2]. Es raro encontrar en Hegel mismo una explicación afirmada de que es la dialéctica, porque el movimiento mismo de la sustancia como sujeto en la exposición de la misma en su interioridad que se despliega como ciencia, ese mismo proceso, es lo que se puede denominar como dialéctica en sí misma.

Esta necesidad de su propio avanzar que esta fuera del individuo —mal llamado sujeto—, suele tomarse como determinismo. Parece que no pudiera pensarse siquiera la posibilidad de que la necesidad de lo que uno es sea puesta por algo que no está en uno. No solo eso sino que la necesidad que se realiza en uno tendrían una no actividad en su reconocimiento. Cabría preguntarse qué es una no actividad, ya la existencia en sí encierra alguna forma de ella. Por tanto, esta incapacidad de apropiarse de la propia determinación—por llamarlo de alguna forma—, tiene que ver con la forma que toma la conciencia en este modo de producción en particular. No es en este terreno en el que se meterá esta crítica, simplemente porque, aunque sea el objetivo último de Lukács la cosificación de la conciencia en el modo de producción capitalista, la forma misma del conocer ya tiene metido adentro esta incapacidad como impotencia de ella, como forma misma de conciencia. El afirmar las cosas en su individualidad puesta en una relación constructiva por una conciencia, en contraposición a mostrar la necesidad que encierra una, y cada cosa, de realizarse en otro, es el eje del contenido, de lo significativo, reconocido, y expuesto de manera objetiva por Hegel de manera original. Es él quien señala esto de manera general, y es ahí donde Lukács va a buscarlo, pero parece no encontrarlo. Justamente Hegel muestra, en su ideal desarrollo del Espíritu, de la idea misma y por sí misma, la fuerza con que este Espíritu, esa sustancia como sujeto, se expresa en la experiencia de la conciencia individual, esa experiencia de la conciencia que La Fenomenología del Espíritu muestra en tanto detalle. Por eso la unilateralidad de Lukács, el tan acusado voluntarismo de su pensamiento, justamente solo se posa sobre el abstracto desarrollo de la conciencia que este libro de Hegel se ocupa. Pero con la dificultad que siendo para Lukács el desarrollo solo de a saltos, su exposición se convierte en lo contrario de lo que declama. Por su misma forma, su interpretación, se aferra a una forma de conocer que no penetra en la necesidad inmanente del ser, sino que se queda en unas formas abstractas aisladas puestas en relación (eso sí contradictoria) por Lukács mismo que se asemejan mucho a las “monadas” de Leibniz, o al atomismo, ya criticados largamente por el mismo Hegel, aunque no se quede en ese simple afirmar.


Bibliografía

Diderot,Denis, El Sobrino de Rameu. Ediciones Cátedra. Madrid. 1985.

Lukács, György. El Joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista. Editora Nacional, Madrid. 2002.

Hegel, G.W.F. traducción, notas y glosario de Manuel Jiménez Redondo Fenomenología del Espíritu. G.W.F. Hegel Pre-Textos. Valencia. 2006.

Hegel, G.W.F. traducción, notas y glosario de Llanos, Alfredo, Fenomenología del Espíritu. Editorial Rescate. Buenos Aires. 1991.

Hegel, G.W.F. Lecciones sobre estética, traducción Alfredo Brotóns Muñoz. Editorial Akal. 1989.

Hegel, G.W.F. traducción, Wenceslao Roces, Fenomenología del Espíritu. Editorial Fondo de Cultura Económica, novena edición. Buenos Aires. 1993.

Hegel, G.W.F. Phänomenologie des Geistes. Felix Meiner Verlag. Hamburgo, 2006

Iñigo Carrera, Juan, El método dialéctico. Crítica de la teoría científica. Capítulo 7. En El Capital: razón histórica, sujeto revolucionario y conciencia. Editorial Imago Mundi. Buenos Aires. 2008

Marx, Karl, Collected Works. Volume 43 Marx and Engeles 1869-1870. International Publisher. New York. 1975.

Marx, Karl, Revelaciones sobre el Proceso de los comunistas de Colonia. Editorial Lautaro, Buenos Aires 1946.

Starosta, Guido, Scientific Knowledge and Political Action: On the Antinomies of Lukács´Thought in History and Class Consciounesness. En revista Sciencie & Society, vol. 67 nº 1, pág. 39-67. spring 2003.

Zubiri, Xavier, Naturaleza, historia, dios. Editora Nacional Madrid. 1974


[1] Conexión y relación son dos palabras que aparecen permanentemente en el texto de Lukács asociados a la palabra dialéctica.

[2] El “concepto” de praxis, usado en próximos trabajos por Lukács, encierra esta formalidad. Separa lo inseparable. El pensamiento que organiza la acción, y la acción misma que brota de ella. Los une en la exterioridad de la “teoría” por un lado, y la “práctica”. No como dos momentos de la práctica, uno el de la acción de organizar lo forma en que se efectiviza.

martes, 20 de septiembre de 2011

Karl Marx 1859-1860. Europa, la emigración alemana, la participación en Das Volk, y los artículos del NYDT


La emigración alemana después de la revolución del ´48 fue muy significativa principalmente porque obviamente la conformaron los activistas de los intentos revolucionarios de 1848. Esta emigración en su mayor parte fue a parar a Suiza, Inglaterra y los Estados Unidos.
Muchos de estos emigrados continuaron de alguna forma u otra vinculados, con actividades de discusión y organización de sus posiciones con respecto a lo que estaba sucediendo en Alemainia, y a cual debería ser el posicionamiento de los emigrados frente a la evolución de la política europea[1].
Centralmente los alemanes estaban respresentados por los denominados democrátas que habían participado activamente en la revolución del ´48, pero tenían posiciones más moderadas que los que se denominaban revolucionarios, dentro de los cuales había también bastante heterogeneidad. Muchos de ellos continuaron trabajando en actividades que requerían cierto desarrollo de la conciencia, como ser publicación de diarios principalmente concentrados en discusión de lo que sucedía en Europa en esos momentos, realizados en su propio idioma, o la publicación de folletos para la agitación de difusión dentro de la emigración, algunos de ellos que llegaban a circular dentro de Alemania mismo. En 1859 los demócratas de Londres estaban organizados en torno a un diario de circulación relevante entre los emigrados de nombre Hermann, su líder era Gottfried Kinkel.
Das Volk diario semanal en alemán publicado en Londres desde 7 de mayo de 1859, venía a confrontar con esa posición.
El diario tuvo poca vida solo un poco más de tres meses hasta su cierre el 20 de agosto de 1859 por falta y problemas de fondos que reflejaban la dificultad de difusión. Fue fundado como órgano de Sociedad de eduación de los trabajadores alemanes de Londres. El primer número aparecio bajo la edición de Elard Biskamp. A partir del segundo número Marx comenzó a tener activa participación, como consulta, editando artículos, organizando el material, del número 6 del 11 de Junio la editorial nombró oficialmente a Frederick Engels, Karl Marx Wilhelm Wolff, Ferdinand Freiligrath y Heinrich Heise como colaboradores. El primer artículo de Marx fue Spree y Mincio[2] del 25 de Junio de 1859, mucho antes de que la controversia con Vogt se escalara, pero casi inmediato a la discución con él y Lasalle sobre la oposición a tomar sobre la guerra en Italia. Ya en ese primer artículo Marx acusa a Vogt de servir de mono de la crítica para calmar las armas de la polémica:
“Sabemos que Voltaire tenía tres monos en Ferney a quienes había puesto los nombres de sus cuatro oponentes literarios Fréron, Beaumelle, Nonnotte y Franc de Pompignan. No transcurría un día sin que el escritor los alimentara personalmente, los pateara liberalmente, tirara de sus orejas, les clavares alfileres en sus narices, pisara sus colas, los vistiera con capuchas de clérigos y los maltratara de cualquier forma posible. El viejo hombre de Ferney necesitaba estos monos de la crítica para poder deshacerse de su mal genio, satisfacer su odio y calmar su miedo ante las armas de la polémica, de la misma manera en que Luis Bonaparte necesita los monos de la revolución en Italia. Y Kossuth, Klapka, Vogt y Garibaldi son también alimentados, se les da collares de oro, se los mantiene encerrados bajo llave, engañados o pateados. Esto depende de si en el humor de su amo domina el odio a la revolución o miedo a la misma. Los monos de la revolución deben, entonces, ser sus víctimas; deben asegurarle al hombre del 2 de diciembre un armisticio de parte del partido revolucionario, para que pueda, sin inconvenientes, destruir el arsenal de bombas tipo Orsini, caer sobre el enemigo y estrangularlo. Ese enemigo de quien tuvo miedo por tanto tiempo en la Tullerías, en su propio campo.
El Imperio debe buscar la paz una vez más, o habrán sido en vano los excesos llevados a cabo, los perjuicios cometidos y las humillaciones sufridas para establecerlo. Un Imperio que se encuentra inseguro por las bombas revolucionarias, sociedades secretas, la burguesía insolente y soldados sin controles es intolerable Marchons! Aquí está la fama, aquí estás las ideas napoleónicas, libertad, nacionalidad, independencia, todo lo que quieran pero marchons, marchons! (Marchen)[3]”
Marx a partir de julio hasta el final del diario quedo virtualmente como responsable y editor del diario. Los principales temas que desarrollaban se vinculaban a la problemática europea y la reciente guerra de Italia, y la política revolucionaria alemana a ser llevada frente a esto. Es interesante relatar la postura inicial de Marx para colaborar en el periodico. En carta a Engels del 18 de mayo de 1859 le dice que Biskamp había ido a verlo para que colabore y según lo que Marx le dice a Engels su respuesta fue:
“Le dije que nosotros no contribuiriamos directamente en un pequeño diario por este asunto, si cualquier diario partidario en el que nosotros directamente editemos.”
Y prosigue más adelante justificando la propia participación:
“Considero Das Volk como que va a ser un diletante periodicucho como nuestros diarios de “Bruselas” y “Paris”[4]. Pero encubierto y sin intervención directa nosotros podemos usarlo para generarle preocupaciones a Gottfried[5], etc, etc. Otra vez, el momento que esta por venir, y muy pronto, cuando será de crucial importancia que, no solo nuestro enemigos, pero también nosotros mismo debemos poder publicar nuestro parecer [Ansicht] en Londres.[6]”
Pero que el contenido que centralmente Das Volk desarrollo fue la polémica sobre que posición tomar frente a la guerra. Marx y Engels sostenian una posición donde Alemania no interviniese en la guerra y dejara a los propios italianos el trabajo de realizar su unidad, sin embargo al mismo tiempo evidentemente sostenian que Luis Napoleon, aunque bajo el ropaje de la liberación de Italia, pretendía extender aún mas sus dominios ademas de liberarse de la presión interna revolucionaria que lo obligaba a buscar la solución en ese potencial conflicto al realizar las propias expectativas pero en territorio ajeno. Los articulos de NYDT ejemplifican esta posición, así como también los artículos de Das Volk donde siendo el público exclusivamente de la emigración alemana en Inglaterra reforzaban el caracter revolucionaro de esta propuesta.
Engels en NYDT dice:
“la máxima política de Austria [es] que la línea de Mincio es necesaria para la defensa de Alemania, y que el Rin debe ser defendido en el Po.[7]”
Y sigue:
“La indirecta defensa del sur de la frontera alemana es, por cierto, la mejor respuesta para los austriacos defender la ocupación de Italia –que la línea de Mincio es la frontera natural de Alemania en el sur.”pág 188.
Y más adelante:
“Dejemos a Alemania retener el Tirol con mano dura, y ella puede tranquilamente dejar a los italianos planificar tenerlo todo en su propio camino”.
Estas pocas líneas ayudan a entrever la posición de Marx y Engels, no intervención de Alemania en la guerra porque Italia debe liberarse por si misma del dominio austriaco, y por tanto no apoyo a la pseudo liberación de Italia por parte de Bonaparte. Esto tampoco significaba como algunos comentaristas creen entender, el apoyo total a Austria[8], ya que criticaban también el apoyo el apoyo al imperio asutriaco encontra de la posición de que la frontera alemana del río Rin se defendia en en río Mincio en Italia. Estas posiciones fueron ampliamente desarrolladas desde el punto de vista militar en los artículos de Engels Po y Rin[9], y Savoya, Po y Rin ambos publicados de manera anónima en Berlin.
Marx y Engels iban forjando posiciones propias en la preparación del material para la publicación de los artículos del NYDT respecto de la evolución de la política europea, posiciones que después la trasladaban para la emigración alemana. La magnitud de tiempo de trabajo dedicado a estos artículos de, en general, mucho y diverso contenido para el NYDT, y la constante entrega ya que Marx debía enviar casi todos los martes y viernes artículos, hacen perder de vista la centralidad e influencia de este trabajo. Sus contenidos además estaban imbrincados con las posiciones sostenidas por Marx y Engels, tema que en general es poco tratado. Lamentablemente para Marx y Engels, esos artículos eran solo leídos por los lectores del diario norteamericano entre los que se encontraban una gran cantidad de emigrados alemanes de la revolución, los llamados forty-eighters [los del cuarenta ocho], pero de escasa llegada en Europa.
Tal como Marx le escribe a Lasalle el 25 de febrero de 1959 con la intención de publicar lo que después será el artículo Po y Rin de Engels, sintetizando ahí la posición conjunta de ellos al respecto:
“Contenido principal: probar militarmente, por ejemplo basado en la ciencia militar, que toda la razón adelantadas por el efecto de Austria debe tener la línea de Mincio para proteger a Alemania, corresponde precisamente al argumento de que Francia debe tener la frontera del Rin para poder protegerse ella misma; además que, donde los intereses austriacos en la línea de Mincio esta considerada, como en Alemania, como un solo poder es nada, y que Italia debería siempre ser dominada militarmente por Alemania asi como todo Suiza no es francesa. La cosa es principalmente dirijida contra el Sr. Bonaparte –desde un punto de vista nacional, por supuesto.[10]”.
En la carta anexa del 25 de febrero de 1859 queda expreso como Marx coordina posteriomente con Engels que la publicación de este articulo a desarrollar por Engels en Po y Rin basado en este artículo de NYDT y el punto de Lasalle como vehículo para poder publicarlo en Alemania, al mismo tiempo que la publicación de La Contribuición, y esta conjuntamente amarrado con la estrategia de mostrar a los “perros democratas y liberales de cuarta [riff-raff]”.
Es importante mencionar brevemente que ya Engels en una serie de articulos publicados en el NYDT denominados posteriomente Revolucion y contrarevolucion en Alemania, decia que los demócratas habian dejado que se aplastasen los movimientos insurreccionales del ´48 haciendo responsble de estos a Carl Vogt[11]. Esta lucha contra la posiciones de los demócratas y su posición frente a la revolución en Alemania se ve fuertemente reflejada en todo Herr Vogt, en donde capítulos y partes enteras donde se muestran con ironías cuando faltan datos, y con información recibidas por cartas de amigos, las incoherencias y falta de contenido por parte de la oposición demócrata que por detrás de una aparente fachada contestaría se encontraba la reacción.
Pero tal como señala Jansen el conflicto con los demócratas ahora giraba en torno a Bonaparte, ya que el bonapartismo para Marx y Engels llegó a ser el régimen demagogico autoritario por excelencia, como un peligro contra el que se debía proteger incluso el estado multinacional de Austria. Según Jansen “Marx se acercó dificultosamente a una manera de ver teórico consipirativa, la cual divisaron en Rusia las fuentes de todas las tendencias anti-emancipatorias del siglo XIX…[12]”
Sobre la actitud de los emigrados Marx se preguntaba en septiembre de 1858 en una articulo traducido de Mazzini al ingles para el NYDT “Con él [Mazzini] las todo-absorbentes preguntas recuerdan todavía-porque los Refugiados, como cuerpo, han fallado en sus intentos de renovar el mundo; y todavía él se ocupa el mismo advirtiendo panaceas para la cura de su páralisis politica”.
Marx en un artículo denominado Austria, Prusia y Alemania[13] sobre la posición en la guerra dice
“..Esta es, finalmente, el partido pseudo-democratico, quien parece estar tan exasperado por la brutalidad austriaca, como para percibir liberalismo en la parte del heroe de Diciembre. Yo tal vez declaro que algunos miembros del ultimo mencionado partido han positivamente sido comprados por el oro napoleonico, y que el gran gerete de este comercio de conciencia reside en Suiza, siendo él mismo no solo alemán, sino también un ex -miembro de la Asamblea Nacional Alemana de 1848[14], y un escandoloso radical.[15]”
Tal vez es poco probable que Vogt haya leido este articulo publicado en ingles en los Estados Unidos, pero la comunidad alemana en Londres ya a principios de mayo un mes antes de su publicación en su articulo ya seguramente comentaba directamente la posible situación de que Carl Vogt estaba prestando servicios pagos para Luis Bonaparte. Hay que notar que este articulo de Marx escrito el 10 de mayo fue escrito el día despues que él se encontró en una reunión realizada por Urqhuart con Karl Brlind quien le habria dicho que se habia enterado de que Vogt estaria siendo financiado por Bonaparte[16].
Finalmente se puede decir que, aunque con desarrollos firmementes establecidos frente a la posición a sostener en la política europea, los medios a su alcance para su difusión eran escazos, y la necesidad de escuchar estas posiciones no parecía estar presente, frente recursos sostenidamente superiores de por ejemplo los demócratas.

Diego Cano



[1] Use de referencia para esta sintesís: Ashton, Rosemary, “Little Germany, german refugees in Victorian Britain”, Oxford University Press, 1989. Sheehan, James J. “German history, 1770-1866”, Editorial The Oxford history of modern europe, US, 1989. Wittke, Carl, “Refugees of revolution, the german forty-eighters in America”, University of Pennsylvania, 1952.
Y sigue siendo de gran relevancia el libro de Marx Marx, Carlos, “Revelaciones sobre el proceso de los comunistas de Colonia” Colección El Pensamiento Marxista. Editorial Lautaro. 1946. Buenos Aires. Traducción D. Licitra.
[2] Ver anexo 20, adjunto.
[3] Idem.
[4] Por el diario de Bruselas se refiere a Deutsche-Brüsseler-Zeitung y el de Paris Vorwärts!.
[5] La referencia es a Gottfried Kinkel líder del denominados pequenos burguese alemanes emigrados a Londres. Kinkel fue sentenciado por la orte prusiana en 1850 por lolevantamientos en Baden-Palatina por lo que después emigro. Pero su principal actividad por la que lo menciona Marx es que era el editor de Hermann periodico de la colectividad alemana de amplia difusión en Inglaterra.
[6] En carta Marx a Engels,18 de mayo de 1859, Pág. 439 MECW, Vol. 40. Traducción propia. Revsión en el original en Marx, Karl, Engels, Friedrich, “Briefwechsel” op. Cit. Pág. 479.
[7] En Los austriacos esperan en Italia. NYDT publicado el 4 de marzo de 1859. En MECW, Vol. 16, Pág. 184.
[8] No hay que dejar de mencionar que fuertemente planteado en Marx que por detrás de esta estrategia estaba Rusia que cuanto más debilitado este el imperio austriaco más podía avanzar en sus aspiraciones sobre su este de europa.Marx sostenía que si Alemania intervenía a favor de Austria en la guerra de Italia, Rusia argumentaría que intervendría a favor de Francia contra Prusia y Alemania toda. El 15 de septiembre de 1860 le dice a Lasalle, “4. Respecto a a tu actitud respecto de Rusia, creo que estas errado. La vsión que yo y Engels hemos formado es un poco independiente, habiendo realizado, diría, laboriosos desarrollos en estos años en base al estudio de la diplomacia Rusa.La verdad Ruasia es odiada en Alemania y, en nuestro primer número de Neue Rheinische Zeitung, nosotros presntamos una guerra anti-rusa como una misión revolucionaria para Alemania. Pero odiar y comprender son dos cosas totalmente difrentes” pág. 193 MECW Vol 41. Traducción propia.
[9] “Pero la suma y substancia de tod este trabajo es que nosotros los alemanes haríamos un muy buen trato si pudiesemos intercambiar el Po, el Mincio, el Etsch y toda Italia de porquería [Plunder] por unidad, la cual nos protegería de la repetición de Varsovia y Bronzell, y la que ella sola nos har;ia más fuertes interna y externamente” Po y Rin MECW Vol. 16. pág. 255. Traducción propia.
[10] En carta de Marx a Lasalle 25 de febrero de 1859, MECW Vol. 40, pág. 392. Traducción propia.
[11] En este Engels menciona: “…¿Qué debia hacer, pues la Asamblea nacional de Francfort ort para evitar el seguro fracaso que la manezaba? Ante todo, aclarar la situación y converserse de que no habia otra salida que somerterse a los gobiernos incondicionalmente o adoptar la causa de la insurreccion armada sin reservas ni tiubeos. Segundo, reconocer publicamente todas las insurreccionesque ya hbian estallado y llamar en todas partes al pueblo, a empunar las armas en defensa de la representacion nacional, poniendo fuera de la ley a todos los principes, ministros y demas personajes que se atrevieran a oponerse a la soberania del pueblo represnetado por sus mandatarios. Tercero, destituir en el acto al regente imperial de Alemania y fundar un comité ejecutivo fuerte, activo, que no retrocediera ante nada, llamar a las tropas rebeldes a Francfort para contar inmediatmente con su proteccion, ofreciendo asi al propio tiempo un pretexto legal para extender la sedicio, organizar en un cuerpo compacto todas las fuerzas a su disposicion y aprvechar rapidamente, sintardanza ni titubeos, todomedio propicio para reforzar suposicion y debilitar la de sus adversarios.
Los virtuosos democratas de la Asamblea de Francfort hicieron precisamente todolo contrario. No contentos con dejar que las cosas transcurriesen según su curso natural, estos venrables varones fueron tan lejos que con su oposicion dejaron que se aplastasen los movimientos insurreccionales que seestaban preparando. Así obró, por ejemplo, el senor Carl Vogt en Nuremberg. Tolerando que se aplastaran las insurrecciones de Sajonia, la Prusia renan y Westfalaia sin mas ayuda que d ela protesta póstuma y sentimental contra la insencible violencia del gobierno prusiano. Mantuvieron en secreto relaciones diplomaticas con la insurreccion del sur de Alemania, pero no le concedieron la ayuda de reconocerla publicamente. Sabian queel regente del imperio estaba al lado delos gobierns, y a pesarde ello, lo exhortaban, sin hacer en ningún caso, a oponerse a las intrigas de estos gobiernos. Los ministros del imperio, todos los viejos conservadores, ridiculizaban por doquier estaimpotente asamblea, y ellos lo toleraban. Y Cuando Wilhem Wolff, diputado de Silesia y uno de losredactores de Neue Rheinische Zeitung, los conmino a quela asamblea pusiera fuera de la ley al regente del imperio, que era, como decía en verdad Wolff, el primer y mayor traidor del nación! En suma, que siguieron ahablando, protestando, clamando y perorando, pero nunca con valentia ni intenciones de actuar imperio, ¡esos democratas revolucionarios le taparon la boca con unánimes gritos de virtuosa ….” pág. 191 y 192. En La cuestión nacional y la formación de los estados. K Marx Y F Engels, Cuadernos 69 de Pasado y Presente. 1980 Mexico.
[12] Jansen, Christian, “Politischer Streit mit harten Bandagen. Zur brieflichen Kommunikation unter den emigrierten Achundvierzigern –unter besonderer Berücksichtigung der Kontroverse zwischen Marx und Vogt” [Batalla política con duros vendajes. Acerca del intercambio epistolar entre los 48 emigrantes –bajo la particular consideración de la controversia existente entre Marx y Vogt] Akademie Verlag, Berlin, 2002. Págs. 52. Traducción propia.
[13] Escrito 10 de mayo publicado el 27 de mayo en la NYDT, en MECW, Vol. 16.págs 310 a 314
[14] Clara alusión a Carl Vogt.
[15] Idem, pág. 313.
[16] A Engels le confirma la información que habría obtenido en la reunión organizada por Urqhuart a través de Blind en su carta de l6 de mayo de 1859 con la siguiente frase “El ex – imperial regente Vogt ha vendido su propia alma a Bonaparte”. MECW. Vol. 40. Pág 434 Traducción propia.

martes, 13 de septiembre de 2011

Jornadas Internacionales José María Aricó


Insurrección armada. Marianetti, Lora y Jauregui


La confusión entre el momento estrictamente militar y el momento general de la política, tan usual hasta el craso sentido común predominante hoy en las Ciencias Sociales argentinas, le quita esencialidad propia al primero, con consecuencias directas sobre las acciones por encarar bajo esos parámetros. Un desarrollo positivo de este problema en base a las experiencias rusa, chinas, vietnamitas y alemanas ha sido desarrollado en el libro La Insurrección Armada[1]. Libro difícil de encontrar y sobre el cual hay una completa falta de discusión. Una nueva edición merecería una puesta en problema sobre las formas militares de la insurrección.

Quien sugirió la publicación de este libro a la Rosa Blindada fue Emilio Jauregui (la colección lleva su nombre). Su importante entrenamiento militar realizado en Cuba en 1967 le hacía considerar la centralidad de este problema.

Guillermo Lora lo cita en su libro Revolución y foquismo, critica marxista al ultra izquierdismo aventurero[2]. como “un acertado análisis”.

Ya en los años ´30 Benito Marianetti, había señalado que “…la situación política en la cual se presentará la toma del poder como una cuestión práctica (es decir, en caso de crecimiento rápido de las disposiciones revolucionarias entre los trabajadores, de grandes oscilaciones de la pequeña burguesía y de debilitación del aparato gubernamental burgués), permitirá al proletariado, con una buena dirección en el Partido, adquirir armas, comprándolas, desarmando a la ligas fascistas, apoderándose de ciertos depósitos, fabricándolas (primitiva al menos), y armar a la organización de combate de manera suficiente, por lo menos para garantizar, en el momento de la insurrección, el éxito de las tentativas para proporcionarse otras”[3].


[1] La Insurrección Armada[1], A. Neuberg. Ed. La Rosa Blindada. 1972.

[2] Guillermo Lora Revolución y foquismo, critica marxista al ultra izquierdismo aventurero[2]. 2ª edición. Buenos Aires, Argentina. 1978

[3] En Marianetti, Benito: La conquista del Poder, Colección Claridad, S/f, p. 106;

lunes, 12 de septiembre de 2011

La producción literaria de Marx (desde 1840 hasta 1883) – un biorritmo fundado y materialista. Por Raúl Rojas


De muy pocos autores de las ciencias sociales existen en forma tan detenida y detallada tantas indagaciones como sobre Karl Marx. En tanto se cuenta solo con fuentes de trabajo similares para David Ricardo o de Adam Smith ellos se comportan de una manera completamente distinta a la de Marx. Ya en la MEW –Edición, se encuentran escritos y cartas, que se remontan al año 1837 y abarcan el periodo que va hasta la muerte de Marx. En la nueva MEGA – Edición se completó luego la recopilación de los escritos de Marx. La MEGA – Edición se subdivide en cuatro partes: en la 1ra están impresos los escritos y artículos, los cuales fueron publicados por regla general en vida de Marx “o Engels”; en la 2da parte fueron publicados a partir de 1857 los trabajos previos para “El Capital”; en la 3ra parte se publicaron las cartas de Marx y Engels; en tanto que la 4ta parte está reservada para los cuadernos que contenían extractos de Marx.

Pero esto no es todo: luego de la muerte de Engels, una buena parte de la biblioteca de éste y de Marx se convirtió en un patrimonio de la democracia social alemana. De estos libros existe un inventario, que permite un conocimiento o una mirada de las fuentes utilizadas por ambos autores (compárese con Kaiser 1967). Por otro lado, Marx y Engels fueron redactores aplicados de cartas y diferentes comunicaciones. La correspondencia dirigida entre ambos y con correligionarios permitió reconstruir la cronología científica y pública de la vida de Marx (Draper 1985). Actualmente podemos incluso recurrir a informes políticos, para mirar en torno a la vida de Marx y Engels.

La cantidad de trabajo literario de Marx es impresionante. Consideramos esta cuestión en la ilustración 1. Allí intentamos sistematizar los escritos y cartas producidos por Marx desde 1840 hasta 1883 dentro de una visión general, bajo un punto de vista sencillo: La ilustración muestra, cuantos lados impresos de estos escritos se llenaron año tras año. Pese a que el criterio utilizado es simple, el gráfico nos puede describir en forma estupenda sobre las diversas etapas de la vida de Marx.


Por primera vez efectuamos la curva de la cantidad de páginas de las cartas. La curva repunta acentuadamente hacia arriba a partir de 1850. Esto no es milagroso, sucede que Marx se trasladó a Londres en 1849 y con esto se distanció por primera vez y por largo tiempo de Engels, quien se mudó a Manchester. Allí la correspondencia entre ambos, algo así como los dos tercios de la correspondencia general, por tanto entonces se podría esperar realmente este aumento en la correspondencia. A partir de 1870, la curva cae en forma marcada, esta vez por un motivo opuesto: Engels se trasladó a Londres, y después de eso él se apartó de sus actividades empresariales. La curva de las cartas tuvo además tres máximas locales: 1852, cuando el proceso contra los comunistas en Colonia alcanzó su punto más elevado y Marx y la alianza de los comunistas se esforzaron a favor de la absolución; 1860, cuando Marx recopiló material contra Karl Vogt (por su obra “Herr Vogt”); y 1868, cuando la Organización Internacional del Trabajo se ubicó en su punto más alto.

No solo la curva de las cartas muestra la pulsión de la vida de Marx en paralelo con los eventos políticos y sociales de su tiempo. También la 2da curva, la curva de las obras publicadas, nos ofrece una explicación sobre el trabajo de Marx durante el periodo de 40 años que aquí nos ocupa. Algunos momentos importantes, que coinciden con el repunte de la curva, son mencionados seguidamente: la fase desde 1844 hasta 1846, durante la cual Marx hizo imprimir sus primeras y más tempranas obras (como por ej. “Heilige Familie” ‘La Sagrada Familia’); en la fase desde 1847 hasta 1850, Marx publicó fundamentales trabajos como “Elend der Philosophie” ‘Necesidad de la filosofía’, y ante todo una serie completa de artículos para el periódico “Neue Rheinische Zeitung” (Nueva Gazeta Renana); en la fase que va de 1851 a 1862 Marx publicó muchos artículos políticos y económicos en el periódico americano “New Daily Tribune”; el cuarto máximo local (“das vierte lokale Maximum”) de la curva pertenece al escrito o la redacción durante 1866-1867 del 1er volumen de “El Capital”; el último aumento en la curva atañe al periodo 1870-1872, durante el cual se analizaron y discutieron la comuna de París, la guerra franco-prusiana y la definición de la Internacional. Así como a partir de 1872 la correspondencia de Marx disminuyó marcadamente, esto también ocurrió con sus obras y artículos publicados. Durante los últimos diez años de su vida, Marx fue un hombre sano y extenuado. Lo que él consiguió en esos años, no solo lo realizó en una fracción de ese periodo, él produjo su obra desde 1840 hasta 1872.

La tercera y última curva muestra los periodos, en los cuales Marx se dedicó a sus estudios económicos. En la curva hay, sobre todo, cinco fases marcadas: la 1era fase va de 1843 a 1848 y cubre el periodo en el cual Marx escribió sus cuadernos políticos (“politische Hefte”) y realizó el primer ensayo o intento para redactar su “Ökonomie” (‘economía’) (con los Manuscritos económico-filosóficos) y en los cuales él comenzó el “Brüsseler Hefte” (‘cuaderno de Bruselas). La 2da fase se extiende desde 1850 hasta 1853, y este es el periodo en el cual Marx efectuó sus más amplios estudios teóricos sobre el dinero (en los “London Heften” (‘cuadernos de Londres’). La 3era fase (1857-1859) abarcó el periodo de trabajo de Marx para el “Grundrisse der Kritik der politische Ökonomie” (‘esquemas de la crítica de la economía política’) y la publicación del llamado “Ersten Heftes” (‘primer o primeros cuadernos’). La 4ta y 5ta fase significan propia y conjuntamente: lo que fue la más gigantesca erupción o estallido de trabajo de toda la vida de Marx. Desde 1861 hasta 1866, Marx escribió casi sin interrupción el enorme Manuscrito “Zur Kritik der politischen Ökonomie” (‘Para la crítica de la economía política’) y el boceto del 1er volumen de “El Capital”. Esto fue un verdadero “finale furioso”, del cual deriva el 1er volumen de “El Capital”, para coronar finalmente su empeño o esfuerzo que le demandó casi 23 años. Luego del 1er volumen de “El Capital”, Marx no fue nuevamente capaz de concluir los volúmenes posteriores de su obra.

Cuando se tienen presente todas estas indicaciones sobre la naturaleza de la curva de la producción literaria de Marx, se modifica la importancia relativa de la curva misma. Ella proviene de un probable y arbitrario uso matemático acerca de un documento dramático desde y durante su vida y del trabajo teórico de los más significativos Teóricos y Prácticos socialistas de los últimos dos siglos.

Comentario

Las indicaciones sobre la cantidad de páginas de las cartas y obras publicadas fueron tomadas de la MEW-Ausgabe. Por la cantidad de páginas de los extractos y trabajos previos para “El Capital” se utilizó la MEGA-Ausgabe. Esto debe ser considerado, ya que la 2da y la 4ta de la sección MEGA todavía no está completamente disponible.

Literatura

Bruno Kaiser; Ex Libris Karl Marx y Friedrich Engels

Raúl Rojas: “Die literatishe Produktion von Marx im Zeintraum 1840-1883 – ein materialistisch fundierter Bio-Rhythmus”, en: PROKLA, 72, 18 Jahrang, 1988, Nº 3, pp. 117-120.En http://www.prokla.de/wp/wp-content/uploads/1988/Prokla72.pdf

miércoles, 20 de julio de 2011

Lumpenproletariado en Marx y Engels


Abajo las citas existentes de Marx y Engels sobre el lumpenproletariado para la discusión. Veinticuatro (24) en total en todos sus textos.

Más allá de la textualidad en Marx, me parece que está presente que el lumpenproletariado es definido como una clase desclazada. Es un andrajo de proletario. Las clases son las diferentes formas de ingresos de los individuos. Terrateniente, renta; capitalista, ganancia; obrero salario; y de ahí, lumpenproletariado, despojos. La etimología que hace Draper ayuda. Lumpen en alemán significa trapo, andrajo. Se podría decir: despojo de proletario. Era un proletario y no lo es más. No le da para serlo. Por eso no es considerado, porque es marginal a la relación social general. No es un tipo de ingreso en sí. Vive de las sobras.

En las citas se puede ver como una parte del proletariado que ha dejado de serlo por no vivir de un salario. Su forma de vida es vivir de despojos. Y —contra lo planteado por Stallybrass— no es que Marx cambio de definición, sino todo lo contrario. Que la conciencia está determinada por la forma de vida, por la forma de los ingresos, está más que claro en todas estas citas de Marx. Por eso dice, viven de pillaje, robo, despojos, etc. son tipos disponibles para lo que sea. De ahí sus acciones, y por tanto su forma de percibirse a sí mismo y al mundo. Por eso su disponibilidad política para Luis Napoleón o para el fascismo más adelante. Viven de lo que puedan. Lo que se les ofrece, les cabe. No tiene nada fijo. No viven de los atributos de su fuerza de trabajo. Ni de su capital puesto en producción o a interés. Su determinación económica tiene una forma política en la que se expresa. Por eso la explicación que se basa en el lumpenproletariado afirmado por su papel social o político (Bottomore) o, por otro lado, por la conciencia que se tiene y, por tanto, lo define en sí como tal, no pareciera tener sustento en esta textualidad.

Bibiografía

Stallybrass, Peter Marx y la heterogeneidad. Pensando en el lumpenproletariado. Ojo Mocho n º 15. Argentina. 2000

Draper, Hal Karl Marx´s Theory of Revolution. Volume 2 : The lumpen class versus the proletariat. Pág. 453 a 478.

Bottomore, Tom, Diccionario Pensamento Marxista. Editado por Tomo Bottomore. Lumpenproletariado, pág. 223. Jorge Zahar Editor. Rio de Janeiro 1988

MARX Y ENGELS SOBRE EL LUMPROLETARIADO[1]:

1) Lucha de clases en Francia. De enero de 1850

I. La derrota de junio de 1848

Mientras la aristocracia financiera hacía las leyes, regentaba la administración del Estado, disponía de todos los poderes públicos organizados y dominaba a la opinión pública mediante la situación de hecho y mediante la prensa, se repetía en todas las esferas, desde la corte hasta el café borgne [*], la misma prostitución, el mismo fraude descarado, el mismo afán por enriquecerse, no mediante la producción, sino mediante el escamoteo de la riqueza ajena ya creada. Y señaladamente en las cumbres de la sociedad burguesa se propagó el desenfreno por la satisfacción de los apetitos más malsanos y desordenados, que a cada paso chocaban con las mismas leyes de la burguesía; desenfreno en el que, por ley natural, va a buscar su satisfacción la riqueza procedente del juego, desenfreno por el que el placer se convierte en crápula y en el que confluyen el dinero, el lodo y la sangre. La aristocracia financiera, lo mismo en sus métodos de adquisición, que en sus placeres, no es más que el renacimiento del lumpemproletariado[S1] en las cumbres de la sociedad burguesa.

Las fracciones no dominantes de la burguesía francesa clamaban: ¡Corrupción! El pueblo gritaba: A bas les grands voleurs! A bas les assassins!. Cuando en 1847, en las tribunas más altas de la sociedad burguesa, se presentaban públicamente los mismos cuadros que por lo general llevan al lumpemproletariado[S2] y a los prostíbulos, a los asilos y a los manicomios, ante los jueces, al presidio y al patíbulo. La burguesía industrial veía sus intereses en peligro; la pequeña burguesía estaba moralmente indignada; la imaginación popular se sublevaba. París estaba inundado de libelos: "La dynastie Rothschild" [*]**, "Les juifs rois de l'époque" [*]***, etc., en los que se denunciaba y anatemizaba, con más o menos ingenio, la dominación de la aristocracia financiera.

Lazzaroni: sobrenombre que se daba en Italia al lumpenproletariado[S3] , elementos desclasados. Los lazzaroni fueron utilizados reiteradas veces por los medios monárquico-reaccionarios en la lucha contra el movimiento liberal y democrático.

IV. La abolición del sufragio universal en 1850

El Gobierno provisional formo con este fin 24 batallones de Guardias Móviles, de mil hombres cada uno, integrados por jóvenes de 15 a 20 años. Pertenecían en su mayor parte al lumpemproletariado[S4] , que en todas las grandes ciudades forma una masa bien deslindada del proletariado industrial. Esta capa es un centro de reclutamiento para rateros y delincuentes de todas clases, que viven de los despojos de la sociedad, gentes sin profesión fija, vagabundos, gens sans feu et sans aveu, que difieren según el grado de cultura de la nación a que pertenecen, pero que nunca reniegan de su carácter de lazzaroni; en la edad juvenil, en que el Gobierno provisional los reclutaba, eran perfectamente moldeables, capaces tanto de las hazañas más heroicas y los sacrificios más exaltados como del bandidaje más vil y la más sucia venalidad. El Gobierno provisional les pagaba un franco y 50 céntimos al día, es decir, los compraba. Les daba uniforme propio, es decir, los distinguía por fuera de los hombres de blusa. Como jefes se les destinaron, en parte, oficiales del ejército permanente y, en parte, eligieron ellos mismos a jóvenes hijos de burgueses, cuyas baladronadas sobre la muerte por la Patria y la abnegación por la República les seducían.

Esta sucia figura se equivocaba también acerca de las causas que la iban revistiendo cada vez más con el carácter de hombre indispensable. Mientras que su partido tenía la perspicacia suficiente para achacar a las circunstancias la creciente importancia de Bonaparte, ésta creía deberla exclusivamente a la fuerza mágica de su nombre y a su caricaturización ininterrumpida de Napoleón. Cada día se mostraba más emprendedor. A las peregrinaciones a St. Leonards y Wiesbaden opuso sus jiras por toda Francia. Los bonapartistas tenían tan poca confianza en el efecto mágico de su personalidad, que mandaban con él a tadas partes, como claque, a gentes de la Sociedad del 10 de Diciembre —la organización del lumpemproletariado[S5] parisino—, empaquetándolas a montones en los trenes y en las sillas de posta. Ponían en boca de su marioneta discursos que, según el recibimiento que se le hacía en las distintas ciudades, proclamaban la resignación republicana o la tenacidad perseverante como lema de la política presidencial. Pese a todas las maniobras, estos viajes distaban mucho de ser triunfales.

2) 18 Brumario de Luis Bonaparte. Diciembre de 1851 - marzo de 1852.

I.

A la monarquía burguesa de Luis Felipe sólo puede suceder la república burguesa; es decir que si en nombre del rey, había dominado una parte reducida de la burguesía, ahora dominará la totalidad de la burguesía en nombre del pueblo. Las reivindicaciones del proletariado de París son paparruchas utópicas, con las que hay que acabar. El proletariado de París contestó a esta declaración de la Asamblea Nacional Constituyente con la insurrección de junio, el acontecimiento más gigantesco en la historia de las guerras civiles europeas. Venció la república burguesa. A su lado estaban la aristocracia financiera, la burguesía industrial, la clase media, los pequeños burgueses, el ejército, el lumpemproletariado[S6] organizado como Guardia Móvil, los intelectuales, los curas y la población del campo. Al lado del proletariado de París no estaba más que él solo. Más de 3.000 insurrectos fueron pasados a cuchillo después de la victoria y 15.000 deportados sin juicio. Con esta derrota, el proletariado pasa al fondo de la escena revolucionaria. Tan pronto como el movimiento parece adquirir nuevos bríos, intenta una vez y otra pasar nuevamente a primer plano, pero con un gasto cada vez más débil de fuerzas y con resultados cada vez más insignificantes. Tan pronto como una de las capas sociales superiores a él experimenta cierta efervescencia revolucionaria, el proletariado se enlaza a ella y así va compartiendo todas las derrotas que sufren unos tras otros los diversos partidos. pero estos golpes sucesivos se atenúan cada vez más cuanto más se reparten por toda la superficie de la sociedad.

IV

Así la proposición de crear un Banco para conceder créditos de honro a los obreros. Obtener dinero regalado y prestado: he aquí la perspectiva con que esperaba que las masas picasen el anzuelo. Regalar y recibir prestado: a eso se limita la ciencia financiera del lumpemproletariado[S7] , lo mismo del distinguido que del vulgar. A esto se limitaban los resortes que Bonaparte sabía poner en movimiento. Jamás un pretendiente ha especulado más simplemente sobre la simpleza de las masas.

V

Lo mismo que en 1849, durante las vacaciones parlamentarias de este año, el partido del orden se había dispersado en sus distintas fracciones, cada cual ocupada con sus propias intrigas restauradoras, a los que la muerte de Luis Felipe daba nuevo pábulo. El rey de los legitimistas, Enrique V, había llegado incluso a nombrar un ministerio formal, que residía en París y del que formaban parte miembros de la comisión permanente, Bonaparte quedaba, pues, autorizado para emprender a su vez giras por los departamentos franceses y dejar escapar, recatada o abiertamente, según el estado de ánimo de la ciudad a la que regalaba con su presencia, sus propios planes de restauración, reclutando votos para sí. En estas giras, que el gran Moniteur oficial y los pequeños «monitores» privados de Bonaparte, tenían, naturalmente, que celebrar como cruzadas triunfales, le acompañaban constantemente afiliados de la Sociedad del 10 de Diciembre. Esta sociedad data del año 1849. Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpemproletariado[S8] de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigida por agentes bonapartistas y en general bonapartista a la cabeza de todas. Junto a roués arruinados, con equívocos medios de vida y de equívoca procedencia, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda es masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème: con estos elementos, tan afines a él, formó Bonaparte la solera de la Sociedad del 10 de Diciembre, «Sociedad de beneficencia» en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora. Este Bonaparte, que se erige en jefe del lumpemproletariado[S9] , que sólo en éste encuentra reproducidos en masa los intereses, que él personalmente persigue, que reconoce en esta hez, desecho y escoria de todas las clases, la única clase en la que puede apoyarse sin reservas, es el auténtico Bonaparte, el Bonaparte sans phrase. Viejo roué ladino, concibe la vida histórica de los pueblos y los grandes actos de Gobierno y de Estado como una comedia, en el sentido más vulgar de la palabra, como una mascarada, en que los grandes disfraces y los frases y gestos no son más que la careta para ocultar lo más mezquino y miserable. Así, en su expedición a Estrasburgo, el buitre suizo amaestrado desempeñó el papel de águila napoleónica. Para su incursión en Boulogne, embute a unos cuantos lacayos de Londres en uniformes franceses. Ellos representan el ejército. En su Sociedad del 10 de Diciembre, reunió a 10.000 miserables del lumpen[S10] , que habían de representar al pueblo, como Nick Bottom representaba el león. En un momento en que la misma burguesía representaba la comedia más completa, pero con la mayor seriedad del mundo, sin faltar a ninguna de las pedantescas condiciones de la etiqueta dramática francesa, y ella misma obraba a medias engañada y a medias convencida de la solemnidad de sus acciones y representaciones dramáticas, tenía que vencer por fuerza el aventurero que tomase lisa y llanamente la comedia como tal comedia. Sólo después de eliminar a su solemne adversario, cuando él mismo toma en serio su papel imperial y cree representar, con su careta napoleónica, al auténtico Napoleón, sólo entonces es víctima de su propia concepción del mundo, el payaso serio que ya no toma a la historia universal por una comedia, sino su comedia por la historia universal. Lo que para los obreros socialistas habían sido los talleres nacionales y para los republicanos burgueses los gardes mobiles, era para Bonaparte la Sociedad del 10 de Diciembre: la fuerza combativa de partido propia de él. Las secciones de esa sociedad, enviadas por grupos a las estaciones debían improvisarle en sus viajes un público, representar el entusiasmo popular, gritar Vive l'Empereur!, insultar y apalear a los republicanos, naturalmente bajo la protección de la policía. En sus viajes de regreso a París, debían formar la vanguardia, adelantarse a las contramanifestaciones o dispersarlas. La Sociedad del 10 de Diciembre le pertenecía a él, era su obra, su idea más primitiva. Todo lo demás de que se apropia se lo da la fuerza de las circunstancias, en todos sus hechos actúan por él las circunstancias o se limita a copiarlo de los hechos de otros; pero Bonaparte que se presenta en público, ante los ciudadanos, con las frases oficiales del orden, la religión, la familia, la propiedad, y detrás de él la sociedad secreta de los Schuftele y los Spielberg, la sociedad del desorden, la prostitución y el robo, es el propio Bonaparte como autor original, y la historia de la Sociedad del 10 de Diciembre es su propia historia. Se había dado el caso de que representantes del pueblo pertenecientes al partido del orden habían sido apaleados por los decembristas. Más aún. El comisario de policía, Yon, adscrito a la Asamblea Nacional y encargado de la vigilancia de su seguridad, denunció a la comisión permanente, basándose en el testimonio de un tal Alais, que una sección de decembristas había acordado asesinar al general Changarnier y a Dupin, presidente de la Asamblea Nacional, estando ya elegidos los individuos encargados de ejecutar este acuerdo. Se comprenderá el terror del señor Dupin. Parecía inevitable una investigación parlamentaria sobre la Sociedad del 10 de Diciembre, es decir, la profanación del mundo secreto bonapartista. Por eso, precisamente, Bonaparte disolvió prudentemente su sociedad, claro está que sólo sobre el papel, pues todavía a fines de 1851, el prefecto de policía Carlier, en una extensa memoria, intentaba en vano moverle a disolver realmente a los decembristas.

En vez de aprovecharse del supuesto plan de asesinato para abrir una investigación sobre la Sociedad del 10 de Diciembre y desenmascarar irremisiblemente a Bonaparte ante Francia y ante Europa, presentándolo en su verdadera faz, como la cabeza del lumpemproletariado[S11] de París, deja que la colisión descienda a un punto en que ya lo único que se ventila entre ella y el ministro de Interior es quién tiene competencia para nombrar y separar a un comisario de la policía.

Bonaparte, que precisamente como bohémien, como lumpemproletariado[S12] principesco, le llevaba al truhán burgués la ventaja de que podía librar la lucha con medios rastreros, vio ahora, después de que la propia Asamblea le había ayudado a cruzar, llevándole de la mano, el suelo resbaladizo de los banquetes militares, de las revistas, de la Sociedad del 10 de Diciembre y, por último, del Code pénal, llegado el momento en que podía pasar de la aparente defensiva a la ofensiva. Las pequeñas derrotas del ministro de Marina, del ministro de Hacienda, que se le atravesaban en el camino y con las que la Asamblea Nacional hacía manifiesto su descontento gruñón, no le molestaban gran cosa. No sólo impidió que los ministros dimitiesen, reconociendo con ello la subordinación del poder ejecutivo al parlamento, sino que ahora puedo llevar ya a efecto la obra que había comenzado durante las vacaciones de la Asamblea Nacional; desgajar del parlamento el poder militar, destituir a Changarnier.

VII

La burguesía francesa, que se rebelaba contra la dominación del proletariado trabajador, encumbró en el poder al lumpemproletariado[S13] , con el jefe de la Sociedad del 10 de Diciembre a la cabeza. La burguesía mantenía a Francia bajo el miedo constante a los futuros espantos de la anarquía roja; Bonaparte descontó este porvenir cuando el 4 de diciembre hizo que el ejército del orden, animado por el aguardiente, disparase contra los distinguidos burgueses del Boulevard Montmartre y del Boulevard des Italiens, que estaban asomados a las ventanas. La burguesía hizo la apoteosis del sable, y el sable manda sobre ella.

Finalmente, el punto culminante de las idées napoléoniennes es la preponderancia del ejército. El ejército era el point d'honneur de los campesinos parcelarios, eran ellos mismos convertidos en héroes, defendiendo su nueva propiedad contra el enemigo de fuera, glorificando su nacionalidad recién conquistada, saqueando y revolucionando el mundo. El uniforme era su ropa de gala; la guerra su poesía; la parcela, prolongada y redondeada en la fantasía, la patria, y el patriotismo la forma ideal del sentido de la propiedad. Pero los enemigos contra quienes ahora tiene que defender su propiedad el campesino francés no son los cosacos, son los alguaciles y los agentes ejecutivos del fisco. La parcela no está ya enclavada en lo que llaman patria, sino en el registro hipotecario. El mismo ejército ya no es la flor de la juventud campesina, sino la flor del pantano del lumpemproletariado[S14] campesino. Está formado en su mayoría por remplaçants, por sustitutos, del mismo modo que el segundo Bonaparte no es más que el remplaçant, el sustituto de Napoleón. sus hazañas heroicas consisten ahora en las cacerías y batidas contra los campesinos, en el servicio de gendarmería, y si las contradicciones internas de su sistema lanzan al jefe de la Sociedad del 10 de diciembre del otro lado de la frontera francesa, tras algunas hazañas de bandidaje el ejército no cosechará precisamente laureles, sino palos.

Bonaparte, como poder ejecutivo convertido en fuerza independiente, se cree llamado a garantizar el «orden burgués». Pero la fuerza de este orden burgués está en la clase media. Se cree, por tanto, representante de la clase media y promulga decretos en este sentido. Pero si es algo, es gracias a haber roto y romper de nuevo diariamente la fuerza política de esta clase media. Se afirma, por tanto, como adversario de la fuerza política y literaria de la clase media. Pero, al proteger su fuerza material, engendra de nuevo su fuerza política. Se trata, por tanto, de mantener viva la causa, pero de suprimir el efecto allí donde éste se manifieste. Pero esto no es posible sin una pequeña confusión de causa y efecto, pues al influir el uno sobre la otra y viceversa, ambos pierden sus características distintivas. Nuevos decretos que borran la línea divisoria. Bonaparte se reconoce al mismo tiempo, frente a la burguesía, como representante de los campesinos y del pueblo en general, llamado a hacer felices dentro de la sociedad burguesa a las clases inferiores del pueblo. Nuevos decretos, que estafan de antemano a los «verdaderos socialistas» su sabiduría de gobernantes. Pero Bonaparte se sabe ante todo jefe de la Sociedad del 10 de Diciembre, representante del lumpemproletariado[S15] , al que pertenece él mismo, su entourage, su Gobierno y su ejército, y al que ante todo le interesa beneficiarse a sí mismo y sacar premios de lotería californiana del Tesoro público. Y se confirma como jefe de la Sociedad del 10 de Diciembre con decretos, sin decretos y a pesar de los decretos.

La industria y el comercio, es decir, los negocios de la clase media, deben florecer como planta de estufa bajo el Gobierno fuerte. Se otorga un sinnúmero de concesiones ferroviarias. Pero el lumpemproletariado[S16] bonapartista tiene que enriquecerse. Manejos especulativos con las concesiones ferroviarias en la Bolsa por gentes iniciadas de antemano. Pero no se presenta ningún capital para los ferrocarriles. Se obliga al Banco a adelantar dinero a cuenta de las acciones ferroviarias. Pero, al mismo tiempo, hay que explotar personalmente al Banco, y, por tanto, halagarlo. Se exime al Banco del deber de publicar semanalmente sus informes. Contrato leonino del Banco con el Gobierno. Hay que dar trabajo al pueblo. Se ordenan obras públicas. Pero las obras públicas aumentan las cargas tributarias del pueblo. Por tanto, rebaja de los impuestos mediante un ataque contra los rentistas, convirtiendo las rentas al 5 por 100 en renta al 4,5 por 100. Pero hay que dar un poco de miel a la burguesía. Por tanto, se duplica el impuesto sobre el vino para el pueblo, que lo bebe al por menor, y se rebaja a la mitad para la clase media, que lo bebe al por mayor. Se disuelven las asociaciones obreras existentes, pero se prometen milagros de asociación para e porvenir. Hay que ayudar a los campesinos: Bancos hipotecarios, que aceleran su endeudamiento y la concentración de la propiedad. Pero a estos Bancos hay que utilizarlos para sacar dinero de los bienes confiscados de la casa de Orleans. No hay ningún capitalista que se preste a esta condición, que no figura en el decreto, y el Banco hipotecario se queda reducido a mero decreto, etc.

3) Ideología Alemana. Capitulo 1. 1845-1846.

En Italia, por el contrario, por virtud de la concentración de la propiedad territorial (determinada, además de la compra de tierras y el recargo de deudas de sus cultivadores, por la herencia, ya que, a consecuencia de la gran ociosidad y de la escasez de matrimonios, los viejos linajes iban extinguiéndose 3 poco a poco y sus bienes quedaban reunidos en pocas manos) y de la transformación de las tierras de labor en terrenos de pastos (provocada, aparte de las causas económicas normales todavía en la actualidad vigentes, por la importación de cereales robados y arrancados en concepto de tributos y de la consiguiente escasez de consumidores para el grano de Italia), casi desapareció la población libre y los mismos esclavos morían en masa por inanición, y tenían que ser reemplazados constantemente por otros nuevos. La esclavitud seguía siendo la base de toda la producción. Los plebeyos, que ocupaban una posición intermedia entre los libres y los esclavos, no llegaron a ser nunca más que una especie de lumpen proletariado[S17] . Por otra parte y en general, Roma nunca fue más que una ciudad, que mantenía con las provincias una relación casi exclusivamente política, la cual, como es natural, podía verse rota o quebrantada de nuevo por acontecimientos de orden político.

Con el desarrollo de la propiedad privada, surgen los esclavos, no llegaron a ser nunca más que una especie de lumpen proletariado[S18] .

4) El capital. capítulo 23. La ley general de la acumulación capitalista. 1867.

El sedimento más bajo de la sobrepoblación relativa se aloja, finalmente, en la esfera del pauperismo. Se compone prescindimos aquí de vagabundos, delincuentes, prostitutas, en suma, del lumpemproletariado[S19] propiamente dicho de tres categorías ggg. La primera la constituyen personas aptas para el trabajo. Basta con lanzar una mirada superficial sobre las estadísticas del pauperismo inglés para encontrar que su masa se engruesa con cada crisis y decrece con cada reanimación de los negocios. La segunda: huérfanos e hijos de indigentes. Son candidatos al ejército industrial de reserva y en épocas de gran prosperidad hhh, como por ejemplo en 1860, se los alista rápida y masivamente en el ejército obrero activo. La tercera: personas degradadas, encanallecidas, incapacitadas de trabajar. Se trata, en especial, de obreros iii que sucumben por la falta de movilidad a que los condena la división del trabajo, de personas que viven más allá de la edad normal de un obrero, y por último de las víctimas de la industria, cuyo número se acrecienta con la maquinaria peligrosa, la expansión de la minería, de las fábricas químicas, etc.: mutilados, enfermos crónicos, viudas, etc. El pauperismo constituye el hospicio de inválidos del ejército obrero activo y el peso muerto del ejército industrial de reserva. Su producción [803] está comprendida en la producción de la pluspoblación jjj, su necesidad en la necesidad de ésta, conformando con la misma una condición de existencia de la producción capitalista y del desarrollo de la riqueza. Figura entre los faux frais [gastos varios] de la producción capitalista, gastos que en su mayor parte, no obstante, el capital se las ingenia para sacárselos de encima y echarlos sobre los hombros de la clase obrera y de la pequeña clase media.

3ª y 4ª ediciones la frase dice así: "Prescindiendo de vagabundos, delincuentes, prostitutas, en suma, del lumpemproletariado[S20] propiamente dicho, esta capa de la sociedad se compone de tres categorías".

5) Manifiesto Comunista. 1848.

El proletariado andrajoso[S21] , esa putrefacción pasiva de las capas más bajas de la vieja sociedad, se verá arrastrado en parte al movimiento por una revolución proletaria, si bien las condiciones todas de su vida lo hacen más propicio a dejarse comprar como instrumento de manejos reaccionarios.

Das Lumpenproletariat[S22] , diese passive Verfaulung der untersten Schichten der alten Gesellschaft, wird durch eine proletarische Revolution stellenweise in die Bewegung hineingeschleudert, seiner ganzen Lebenslage nach wird es bereitwilliger sein sich zu reaktionären Umtrieben erkaufen zu lassen.

6) F. Engels Prefacio a La guerra campesina en Alemania Prefacio a la segunda edición de 1870

Pero tampoco el proletariado ha salido aún de ese estado que permite establecer un paralelo con 1525. La clase que depende exclusivamente del salario toda su vida se halla aún lejos de constituir la mayoría del pueblo alemán. Por eso, también tiene que buscarse aliados. Y sólo los puede buscar entre los pequeños burgueses, el lumpemproletariado[S23] de las ciudades, los pequeños campesinos y los obreros agrícolas.

El lumpemproletariado[S24] , esa escoria integrada por los elementos desmoralizados de todas las capas sociales y concentrada principalmente en las grandes ciudades, es el peor de los aliados posibles. Ese desecho es absolutamente venal y de lo más molesto. Cuando los obreros franceses escribían en los muros de las casas durante cada una de las revoluciones: «Mort aux voleurs!» ¡Muerte a los ladrones!, y en efecto fusilaban a más de uno, no lo hacían en un arrebato de entusiasmo por la propiedad, sino plenamente conscientes de que ante todo era preciso desembarazarse de esta banda. Todo líder obrero que utiliza a elementos del lumpemproletariado[S25] para su guardia personal y que se apoya en ellos, demuestra con este solo hecho que es un traidor al movimiento.



[1] Faltaría unas dos citas de la Ideología Alemana en la discusión con Stirner.


[S1]1

[S2]2

[S3]3

[S4]4

[S5]5

[S6]6

[S7]7

[S8]8

[S9]9

[S10]10

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[S13]13

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[S15]15

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[S17]17

[S18]18

[S19]19

[S20]20

[S21]21 Hay un problema de traducción acá. En el original Marx lo pone como Lumpenproletariado.

[S22]IDEM 21

[S23]22

[S24]23

[S25]24